* Alicia * Cállate – y me abrazó con fuera – no, nunca me dañarías, no, nunca. ¿Estas seguro?, te doy la oportunidad de irte y dejarme morir en mi abismo… ¡oh! Si ella estuviera aquí, acariciándome el cabello. Entonces todo fue haciéndose claro. Todo era igual, con un roce de mis labios que provocó un choque eléctrico en ella, después un beso más prolongado y tímido, que iba tomando confianza con el tiempo, después una caricia más íntima, más particular, hasta por fin pasar al momento de la entrega total. * ¿Qué? * Primero di que lo prometes… * Lo prometo * Cuando te sientas triste ¿vendrás a verme?Sonreímos los dos en un acto confidente, en un acto de amantes infantiles, en un extraño contrato entre un demonio y un ángel * Lo haré con una condición Alicia * ¿Cuál es tu condición Caín? * Dijiste mi nombre… dije sorprendido y horrorizado ante el hecho, pues nadie se atrevía a hacerlo ¿Por qué? * ¿es tu nombre no? * Pero la gente no lo dice * La gente es tonta, he leído la historia de Caín y Abel, y que tú te llames Caín no significa que seas un demonio ¿verdad? * Pero… * Mira, déjame decirte como quiera, eres Caín, mi Caín, y dime ¿Cuál es tu condición para que vengas cuando te sientas triste? * Eres una niña rara – sonrió al instante * De hecho en la escuela nadie se junta conmigo, dicen que soy rara * La condición es que cuando tu te sientas triste también acudas a míMe miró en silencio… parecía pensar si debía decir lo siguiente: * ¿te acuerdas la noche que me viste espiándolos? * Si… lo recuerdo * Aquella vez estaba asustada, además de lastimada, pero tú estuviste conmigo, me protegiste, y estuve pensando mucho en ti, después estaba triste porque ya no venías, pensé que era por mi culpa. Y cayó, mis manos tocaban su pequeño monte como le llamarían algunos, y que para mi es más apropiado. |