Al llegar al pasillo principal del segundo piso se quedó quieta y agudizó su oído, pensó haber escuchado algo que venía del cuarto de la chica y siguiendo con el sigilo se acercó acercando la oreja izquierda a la puerta. No sé si el calor y humedad de su piel será la mejor receta contra las heridas de quemadura pero me gusta. Sentía mucho calor y se relamía sus labios secados por el ambiente cerrado del ascensor. Dijo él con voz muy seria y volviendo a mirar al frente mientras cerraba y abría sus puños, un gesto que su hijo había heredado. Misato recorría la boca del hombre que la estaba penetrando con su lengua, intercambiando salivas mientras las continuas embestidas del Comandante hacían que salpicase fluidos sexuales haciendo que su polla llegase más profunda y que estos goteasen por la parte interior de los muslos. El Comandante movía hábilmente sus caderas para sodomizar a la tutora de su hijo y de los demás pilotos mientras con su mano derecha acariciaba su nalga del mismo lado excitándose más por aquel tocamiento. |