Las niñas mimadas no son vistas con lascivia, solo estorban. Quise girar nuevamente para irme cuando me tomo por los brazos y acerco su cuerpo a mi espalda. Ah sí. Fui ese fin de semana a la cabaña de San Cristóbal supuestamente porque me sentía agobiada y extenuada con tantos meses de arduo trabajo. Se acerco a mi oído y me dijo:NO sabes lo mucho que me excitas. Trato de acostumbrarme y cuando enfoco hacia un extremo de la sala, en otro sillón estaba mi novio sentado, con una sonrisa en la cara, sus piernas abiertas y un brazo detrás de su nuca. |