Habían trascurrido tantos días que ya se me había olvidado el incidente, así que un día normal y corriente me dispuse a subir al metro con la avalancha habitual de todos los días y a la que se pone en marcha el tren empiezo a notar detrás de mí esa presión que no era lo normal de otros días, y noto algo que va creciendo y endureciéndome, yo inmóvil como un estatua, mi corazón se aceleraba y mi nerviosismo era cada vez mayor. No es eso es que no he tenido demasiadas relaciones. Note que debajo de su pantalón su excitación estaba dando su fruto y que poco a poco se notaba como crecía. Mi mirada intentaba localizar la presencia de alguien que me diese alguna señal, pero fueron pasando los días y nada de nada. Era una estancia pequeña pero con una decoración exquisita y muy acogedora. Ningún problema Jaume, como si estuvieses en tu casa, yo aprovechare para cambiarme de ropa. |