Bajo su abrigo blindado había una escopeta recortada con el cargador ampliado y varias armas automáticas en fundas cosidas en el abrigo. Aparcaron en un lugar apartado, Enrique fue a ver a Trinchera. ¿quieres beberla? Preciosa – preguntaba Enrique a Ingrid. Trinchera era un newtraning, su ciberequipo y su traje le permitían entrar en mente en el mundo virtual y asaltar cualquier fortaleza de datos, había programas que podían fundir el cerebro de los newtranings, de hecho la esperanza de vida de esa gente era de cinco años. Las manos de Ingrid cedieron y Enrique desabrochó el vestido de novia que cayó suavemente, dejándola con el velo, la ropa interior, las medias y un liguero. seguro que los de los pisos superiores me darán más diversión – decía Saint para sí. |