Por el retrovisor pude ver cómo la sola mención de sus papás hacía que la sangre se helara en las venas de Jamona. MA – YO – NE – SA, ella me bate como haciendo mayonesa, como me corra en la boca de esta tía, le voy a volar la cabeza. ¿Y qué coño quieres que haga? ¿Prefieres que se enteren tus padres? Yo no sé lo que te harían los tuyos, pero los míos me dijeron que, al siguiente follón, me iba a pegar 6 meses castigada. Por fin, logré mi objetivo, sentándome en el asiento trasero en medio de las dos mozas, quedando Natalia a mi izquierda (tras el asiento del conductor) y Nuri a mi derecha con más espacio, pues estaba detrás del asiento del pasajero, completamente desplazado hacia delante. Natalia también gemía, pero, con la cara entre las piernas de la otra chica, no se le entendía. ¡Ni se te ocurra! – escuché que decía Nuri de pronto ¡Quítate eso de la cabeza!¡Fanquila! – farfullé con la boca llena de coño ¡Eeftoy folo juganfdo!Y fue justo entonces cuando Natalia se corrió. |