Lentamente comenzó a bajar, esta vez volvía a sentir como se comía mi polla pero ahora con sus labios vaginales, tan rosados y carnosos como los de su boca, pero muchísimo más calientes. Esto propició que mi polla se hinchara al máximo en menos de un segundo dando un brinco considerable y haciendo que se asomara la punta por encima de la cintura de mis pantalones. Ahora viene lo mejor ya verás dijo Marta. Esa frase no podía saberme mejor en ese momento, pero ese paso ya era demasiado, había llegado demasiado lejos como para ir hasta el final, tenía que parar. dije con una sonrisa a modo de aprobación y fin de la conversación, pero Marta replicó,Bueno Papi está claro que vosotros tampoco es que seáis 2 mojigatos, jiji. Tal como era nuestra vida no fue de extrañar que, tres meses después del cumpleaños de Marta, esta nos sentara en el salón de casa, nos mirara a los ojos y nos dijera –Papá, Mamá, soy actriz porno. |