Fernando me ganaba en la batalla de la seducción sin querer me estaba poniendo cachondo, en mis entrepiernas mi verga latía tan solo con la presencia de ese hombre que sin saber porque me sacaba de mis casillas y todos mis parámetros hasta hoy perfectamente controlados se iban a la mierda. Realmente ese hombre me caía muy mal hasta el momento en que lo tuve delante mía, he de reconocer que ahora me atraía en demasía, me inquietaba esa atracción, mi moral profesional mi orgullo de periodista me impedía permitirme el sucumbir antes los encantos de aquel desconocido. El resto de la mañana Jacobo la pasó a duras penas, nerviosísima, sn poder centrarse en su trabajo y borrando continuamente todo lo que escribía, menos mal que se posponía la edición del reportaje y tendría tiempo para recomponer todo el desaguisado. Esa fueron las palabras de aliento de mi jefe, el muy cabrón me encargaba de realizar un reportaje a ese tiparraco engreído que pintaba de puta pena, como verán no me era grata la figura de Fernando Escalder, un pintor que subía como la espuma, cada uno de sus cuadros valían una pasta y cualquier coleccionista que se precie debía tener al menos una obra de este mocoso que veía el mundo desde un pedestal. Sirvió dos whiskeys y me lo alcanzó donde estaba y bebimos lentamente a sorbos cortos de ese fuerte licor, había puesto música clásica, quizás Chopin, no sabia en ese momento diferencias la noche del día, el frío del calor, mi aturdimiento emocional era magnifico, me sentía agtstísimo junto a Fernando. Tomé asiento en el sofá y fui preparando el material para la entrevista, una grabadora, un block de notas y mi inseparable pluma, las dejé sobre la mesa y exploré desde mi posición cada uno de los espacios de ese amplio y bonito estudio pictórico. |