Alberto, o estaba demasiado concentrado para socorrerme, o había decidido que cada quien viera por sus asuntos durante el encuentro. —Disfruté cada centímetro del trayecto Marqués, te lo juro que todavía lo recuerdo y me excita. Fue así como me tomó por las caderas con fuerza, atrayéndome hacia su miembro en perfecta invitación. Bueno, si les gustó el relato escríbanme por esta misma vía. Cambiamos de posición varias veces durante la siguiente hora. Era amplia y muy ornamentada, tenía una cama inmensa en el medio, un televisor de plasma a los pies del colchón y un closet ancho y con un sinnúmero de gavetas. |