Para entonces yo ya no tomaba ningún tipo de decisión, o mejor… creo que en ningún momento tuve yo las riendas de nada… pero el caso es que, obedeciendo cual gatito, solté los corchetes de su sujetador para lamer directamente unos pezones grandes y rosáceos, como pocas veces he visto, y acabados en punta. Lino…Aquilino Yo no miento, no sin necesidad, y me parece de putas lo del nombre de guerra. Acércate, guapetón Ahora estaba sentada al final de la cama y sacó un puto “Bin Laden” como reclamo. El “prota” era un escritor y en la primera escena se liga una tipa…en una librería. No voy a decir que a estas alturas uno se asuste de muchas cosas, se puede decir que de casi ninguna. No es que entienda de precios de prendas íntimas, pero estoy por apostar que la muy puta llevaba encima más de tres mil euros en ropa. |