estoy seguro, me he estado preparando para esto, trinchera – decía Saint. Saintblood puso la mano en su mochila y sacó un recipiente que contenía un corazón en un fluido nutriente. mierda, no lo consiguió, ¡vamonos de aquí! – decía Enrique mientras arrancaba y conducía lejos del lugar. ¡cuando quieras! – decia Trinchera poco después de que explotase la granada, confundiendo a los guardias. El paracaídas se abrió y bajaron suavemente hasta la caravana, en la cual, entraron rápidamente para irse del lugar. adiós padre – decía fríamente Ingrid. |