Devuélveme mis calzones y slip. Pensaba además que el envío de uno de mis relatos no contraprestaba la prometida admiración, ni el disfrute de contemplar el cuerpo de aquel serafín sobre la tierra. Las marcadas y negras cejas de mi interlocutor y sus largas y retorcidas pestañas que enmarcaban sus negros ojos, cual endrinas maduras, atrajeron mi atención cuando descansó su mirada sobre el relato que le había enviado y comenzó a leerlo. Quizá si alguno lee este relato piense¿Qué tenía esta paja de especial?El masturbarse es algo muy común entre los varones. Temía leer de un momento a otro. Años después el libro de historia de las civilizaciones, no recuerdo en que curso se estudiaba, había elegido para describir la vida y obra de aquel pastorcillo, ya convertido en rey de Israel, una fotografía de la estatua del David de Miguel Ángel. |