sus labios de cereza me comía la polla como una posesa, succionando, lamiendo, chupando, con esa lengua que tan cachondo me ponía. Si luego le follé su coñito a empellones con desesperación, hasta que alcanzó eses escandalosos orgasmos que ella tenía. Con semejante espectáculo, todo su orto se tragó mi semen. sus labios de cereza me comía la polla como una posesa, succionando, lamiendo, chupando, con esa lengua que tan cachondo me ponía. ¿Cómo me ha podido pasar esto? No puede ser, no puede ser, no puede ser que Gabi está muerta. ¿Pero dónde está? Ah, aquí está. |