El matón que yo había visto morir en sueños, había muerto… exactamente de la forma en que yo vi. Freddy no pareció sorprenderse ni se resistió, sólo pareció halagado, y él mismo me ayudó a abrir su bragueta. Me dejó deslizar, sosteniéndome apenas… me sentía sucia y dolorida… pero a la vez, extrañamente satisfecha. Creo que se sintió muy frustrado… al día siguiente, necesitaron más de veinte bolsas de basura para sacar los restos de Alice de su casa. Entonces me di cuenta que estaba a su lado, en el asiento del copiloto, mirando cómo aquél cacho de carne animada corría intentando librarse del atropello… el frente del coche iba equipado con largas cuchillas afiladas. Tenía los ojos verdes… como los míos. |