Aquello parecía no terminar nunca, enlazando una canción tras otra –ya me conozco la capacidad de memoria de estos trastos. Paleto, del Norte, como el bonito el antagonista, con negras. Igual sólo me pasan a mí esas cosas. ¿Ya he dicho que tenía un culo granítico? Seguro que sí. O eso entendí, cuando echó mano a la cartera y sacó otros dos billetes morados. Así que no me importó en absoluto que lamiera una por una las gotas de sudor que me rodaban por el pecho, agachándose para seguirles el rastro hasta la pelambrera de mis huevos yo no soy uno de esos boys de pasarela, que se depilan hasta la raja del culo, los muy maricones. |