Akesha se asustó. Su madre sí lo es pero creo que el padre… en fin… su padre era nuestro padre. Me acerqué a la esclava que últimamente turbaba mis sueños sin saber porqué. Pero yo era leal a la reina e intentaba por todos los medios obedecer en lo que me fuera ordenado, sin plantearme si era justo o injusto. Las dejó dobladas sobre una silla y luego se arrodilló para descalzame las botas. Aquella hermosa joven que le había salvado la vida lo había hecho para poder darse el placer de matarla ella misma. |