No hay de que Inés, sabes que tú eres mi niña. Mi madre y ella se conocieron por casualidad, bueno más bien por Joaquín. Mi madre me tuvo con 15 años, por lo que siempre nos hemos entendido muy bien, sus amigas son de su edad, algunas unos añitos más, otras unos añitos menos pero rondan la misma edad. aunque no me llenaban, no físicamente, sino emocionalmente, le echaba las culpas a que eran unos inmaduros. Ella se quedó conmigo en la habitación, hablándome mientras yo miraba que ponerme, me contaba todo, pero con un toque de gracia e ironía, me quitaba ese agobio, me daban ganas de invitarla a venirse conmigo, pero ella no querría venirse con ‘niñas’. He de decir que era una mujer preciosa, esta era 2 años menor que mamá, tenía unos 32 por esos tiempos, tenía un buen tipo, pelo castaño, ojos oscuros, negros como la noche, alta, buenos senos y una sonrisa emprendedora. |