| relato:
Chicas jovencitas mayores de
18 años.
Habíamos coincidido muchas veces por el
messenger, pero la verdad es que solo cruzábamos cuatro palabras sin más, se
divertía escribiendo relatos eróticos y cuando tenía alguno nuevo escrito me
avisaba, y yo lo leía muy atentamente me la imaginaba metida en una de sus
historias y yo siendo uno de sus protagonistas también.
Siempre me pedía su opinión y yo se la daba, me desconcertaba a veces pues
sus relatos eran muy variados, desde experiencias infantiles, hasta sado,
desde relaciones lésbicas a relaciones en grupo, aunque en verdad el que más
me gustó fue en el que narraba su primera experiencia, me imaginaba a los
dos dentro del relato siendo los protagonistas principales, disfrutando el
uno del otro, gozando con las sensaciones que nos transmitíamos,
internamente la situación me excitaba, pensar que estaba leyendo un
excitante relato suyo pensando en protagonizarlo los dos y pensando que ella
estaba al otro lado del PC esperando a que yo acabara de leer y le comentara
mi opinión.
Continuamente estaba atento al messenger, deseaba que escribiera un nuevo
relato y continuamente esperaba un aviso suyo indicándome que su imaginación
había aflorado de nuevo y de esa manera poder sentir todo lo que su lectura
me provocaba, era la única forma de vivir una aventura así, pues sabía que
siendo tan tímido y vergonzoso como soy nunca podría sucederme una historia
semejante, así que un día pensé en devolverle la pelota y me puse a escribir
un relato para provocarle la misma sensación que me ella me producía.
Llegó el día en el que desde mi teclado empezaron a salir palabras, frases,
párrafos enteros con mi primer relato, nunca había pensado que escribiría
algo así, cierto que me habían pasados decenas de historias dignas de ser
parte de un libro, pero nunca imaginé hacer lo que hice, mis dedos escribían
sin parar, mi cabeza iba a mil y a pesar que mi mecanografía dejaba mucho
que desear, parecía que mis manos estaban poseídas todo salía sin ningún
esfuerzo, era una mezcla curiosa lo que pasaba por mi cabeza, me venían
recuerdos de los relatos que había leído de ella, de sus historias de lo que
provocaban en mi, todo eso junto me estaba produciendo una sensación de
excitación que me volvía loco.
La sorprendí el día en que lo vio publicado en Internet, le di la dirección
y ella la introdujo en el explorador, yo esperaba que me dijera lo que le
parecía, mi cuerpo temblaba impaciente que acabara de leer y me diera su
opinión, de pronto una frase apareció en mi pantalla.
-QUIERO CONOCERTE!! Es lo único que dijo, hubo un instante de pausa y
continuó escribiendo ME ENCANTARÍA CONOCERTE, Yo continuaba temblando, mis
manos estaban frías y al final le contestéEL SABADO EN MI CASA TE INVITO A
CENAR.
Acabamos acordando todos los detalles, yo estaba loco, !!qué había hecho!!!
no podía imaginar lo que estaba sucediendo, no soy así!! es una locura!!,
pero de todas formas había que tirar adelante. Al fin ese día y la hora
llegó, apareció por la puerta de casa, era tal y como la había imaginado,
estuvimos cenando y charlando, yo no paraba de admirar sus ojos y deseaba
besar sus labios carnosos.
De pronto recordé el primer relato que había leído de ella aquel en el que
relataba su primera experiencia, me acerqué le puse mi mano alrededor de su
cuello y la besé mientras mi otra mano acariciaba su muslo, poco a poco mi
mano iba subiendo hasta notar que no llevaba ropa interior, por su parte
ella empezó a abrirme el pantalón empezó a acariciar mi cuerpo, vio mi
miembro erecto, duro, desafiante y no dudó en cogerlo entre sus manos y
acariciarlo, me pareció notar que ella temblaba, pero no le di más
importancia ya que en ese mismo momento se lo introdujo en su boca, todo
aquello me hacía temblar tanto como me había parecido que ella lo había
estado hacía un momento, tenía miedo a perderla y tenía miedo a seguir con
el juego, llevaba mucho tiempo deseando aquel momento así que dejé que el
deseo me llevara, no pensé en nada más, la tomé y la penetré sin más, toda
entera bruscamente dentro, pareció molestarle, parecía como si a ella algo
se le hubiera roto internamente, pero era el placer que ella parecía sentir,
negaba que no estuviera a gusto, sentía la fricción, el golpe de nuestros
músculos, cada embate era cada vez más rico, más delicioso, más
espectacular, notaba como mi miembro entraba dentro de su húmeda vagina
haciendo que deseara cada vez con más pasión que entrara y saliera, no podía
estarme quieto y ella también se movía con locura, cada espasmo era una
contracción placentera mirándonos a los ojos veíamos la satisfacción que nos
estábamos dando.
Ella no paraba de mover las caderas, en círculo acompañando la entrada y
salida de mi miembro, nuestros gemidos eran constantes, el golpear de
nuestros cuerpos eran fascinantes....parecía que sus orgasmos salían uno
tras otro como si la compuerta de todos sus deseos, estuvieran allí
esperando ese momento tan divino y placentero... Le pedí que se sentara
sobre mi, realmente tenía mi miembro muy duro y me parecía mentira todo lo
que estaba ocurriendo, se sentó lentamente, y no hacíamos más que sentir un
placer increíble, sus movimientos en un principio eran torpes, pero
lentamente empezó a moverse más enérgicamente, subía y bajaba como una
poseída por las ansias de sexo más y más sexo, dándome más placer, las gotas
de sudor corrían por nuestros cuerpos.
Estuvimos durante horas gozando el uno del otro; cuando estábamos los dos
desfallecientes sobre la cama me dijo que si recordaba aquel relato que
tanto me gustaba a mi, yo le contesté que si, y ella me respondió pues ....
hemos sido los protagonistas de aquella historia pues mi primera vez es
esta, yo estaba incrédulo no podía imaginar una persona que había actuado
como ella lo había hecho, había sido fantástico, me había hecho gozar como
nadie y era imposible imaginar que hubiese sido su primera vez y a la vez
pensar que todo lo que yo había imaginado leyendo sus relatos se hubiese
podido hacer realidad.
Pasó el tiempo y desde aquella primera vez nos juramos que haríamos realidad
cada uno de nuestros relatos, así que seguí dejando hacer volar mi
imaginación y continuamente publicaba un relato cada vez más sorprendente y
placentero y de esa forma nuestras vidas siguen adelante unidos en la
realidad y en la fantasía. |