Una de esas mujeres que se saben atractivas y lo demuestran entrando en los sitios con paso de desfile de pasarela, tiesas como un palo, mirada al frente y seguras de que todo el personal masculino ya se ha fijado en ellas…y el femenino también, aunque por otros motivos. Con la poca luz que dejaban pasar las cortinas, sólo se apreciaban con nitidez unas piernas enfundadas en medias de seda hasta medio muslo rematadas con ligas y, a partir de ahí, unos muslazos de marfil: la viva imagen del vicio. Cuando ya empezaba a cansarme del bailoteo, aún con el incentivo de 500 € asomando por el elástico del calzoncillo, me animó un huevo con el número de la fresa. A ver, que me desvío otra vez… pero es que era a colación de que siempre hay una primera vez para todo y sin pretender fanfarronear de experiencias miles, si que puedo asegurar que esta iba a ser la primera intelectual que me tiraba, en serio. Y atiza con ganas Después, cuando yo te diga, entras a matar. Lo digo, porque cuando entré en el baño, a ver qué tripa se le había roto, el tufillo era intenso. |