Ella me insinuó sus deseos de joder y yo mis ganas de clavársela, lo demás, todo lo demás son simples detalles, pero permítanme que me recreé en los detalles sucedidos ese día, que por circunstancias no programadas ni deliberadas, tuve la inmensa fortuna de clavársela a mamá. Todo su cuerpo se puso en tensión, su respiración se agitaba hasta el máximo y sus estertores eran sacudidas que hacían temblar la cama. Así lo acordamos y así lo hicimos. Lo celebraban en un hotel de una ciudad cercana a Madrid, donde vivimos. Quiero que me la claves al menos una vez por semana, y quiero. Mamá saltó sobre ella y se subió la mini falda sobre su barriga. |