A Gendo le pareció curioso el tono de voz usado por la capitana entre atrevido y pícaro y se giró para verla. Gendo sonrió perversamente ante la agradable petición de Misato a la que estaba dispuesto poner toda su atención y complacerla sin ningún tipo de objeciones. Dijo él sin mirar a la mujer mientras guardaba su miembro y subía la cremallera de los pantalones. Para acallarla el hombre hizo que girara su cabeza y la besó en la boca, no quería que los ruidos alertasen a nadie que pudiera pasar cerca. La verdad es que no pero si no tiene inconveniente me gustaría probar otra cosa. La luz lunar que entraba por las ventanas daba a sus cuerpos desnudos una palidez metálica. |