Sólo se escuchan las copas de los árboles mecer al paso del viento. Me bebí el café y me levanté para ir al baño. Salí de su boca para recorrer su cuello. Mi cuerpo seguía temblando por el clímax alcanzado, cuándo sentí su pija latir dentro de mí. A poco más de dos copas me empezó a subir por mi cuerpo un calor que parecería que se concentrara en mis mejillas… En un tono de voz suave y relajador me preguntó si tenía calor. Las apretujó tan fuerte que me hacía doler, pero me gustaba… más me excitaba… mis pezones erguidos parecían explotar dentro de ella. |