Bebí un poco de agua de la llave, y después me limpié la cara, las axilas y la vagina. Ya que estás de rodillas – me indicó sarcástica límpiame los zapatos con la lengua de puta viciosa que tienes. Yo acerqué mi boca a sus pies y mi lengua empezó a lustrar sus zapatos. Ya un poco más refrescada, procedí a vestirme como su jefa, poniendo especial atención al peinado y las expresiones de la cara. Una vez recuperada pegó mi cara contra el suelo, dejando mi culo levantado. Su cara denotaba nerviosismo, pero a la vez excitación. |