Poco a poco mis intromisiones en dichas páginas eran más continuas, me introducía en páginas como enfemenino. No era por ser de mal agüero, pero el haber salido demasiado temprano de esta no pintaba nada bien, por lo que camine en dirección a la Campana más por poder hacer tiempo, llamando mi atención de nuevo un cartel indicador, el cual indicaba el sex show del pasaje, mi primer pensamiento fue continuar caminando más por idea de acercarme a una tienda de lencería, ya sea la que esta en la Plaza del Salvador o la de calle Franco (Lencería Domínguez, es donde suelo ir e incluso a día de hoy día). No os podría ni acercarme a explicaros lo que sentí en ese momento, por mucho que quisiera, pues ese preludio fue tan grande y tan profundo, que hasta me hizo perder el equilibrio, llegando a marearme dando un par de pasos hacia atrás. Por lo que una vez más tranquila, me fui acomodando en el sillón, poniéndome lo más cómoda posible, pues eran de esos que te chupan nada más sentarte, por lo que me recosté hacia atrás de manera que pudiera visualizar mejor aquellas escenas de placer. No os podría ni acercarme a explicaros lo que sentí en ese momento, por mucho que quisiera, pues ese preludio fue tan grande y tan profundo, que hasta me hizo perder el equilibrio, llegando a marearme dando un par de pasos hacia atrás. Lo que si os juro, que al principio cuando tuve los dos introducido al mismo tiempo casi me desmayo, comencé muy despacio marcando yo misma el ritmo y las pautas (aunque os debo de confesar, que echaba de menos que no fuera mas humano), acelerando a medida que mi cuerpo lo pedía alcanzado con ellos satisfactorios orgasmos, continuando hasta quedar totalmente exhausta, tendida en el suelo e incluso con ambos desatascadores, aun introducidos en mis orificios. |