Al ser casi verano tenía descubierto el torso y simplemente llevaba el pantalón del pijama como vestimenta. Las imaginé en la cama con un consolador, dándose placer mutuamente y mi erección empezó a ser evidente. Volví a mi habitación sin hacer ruido cuando se volvía. No recuerdo cuanto tiempo estuve haciéndole aquel estúpido seguimiento, pero una mañana de sábado estábamos mi madre y yo en casa. Maite la agarró antes de que penetrara a su amiga y le dio varios chupetones. – Era la señal de que me debía de ir. |