Donde al final acababa masturbándome con la funda del escalímetro, e incluso el tubo de las fundas de las agujas de cloche de mi abuela, a la cual se la cogí sin que esta se diera cuenta, introduciéndome una de estas como una loca o incluso ambas al mismo tiempo. Bueno como os iba contando, recuerdo que tenía la agenda llena de entrevistas de empleo, una de estas semanas en cuestión, tenía varias de estas entrevistas por la zona del centro en especial en la calle Cuna cerca de la calle Sierpes. Como alma llena el diablo, corrí hacia la puerta cerrando está a toda prisa y como sí supiera donde estuviera el pestillo lo eché, quizás por pura casualidad. Bueno sigo, nada más echar la moneda salió tal estruendo que me asustó muchísimo, hasta yo misma me sobresalte del sillón, pues aquel ruido que salían de aquellos altavoces era una serie de gemidos y jadeos que me hicieron e incluso a mi misma avergonzarme, aunque nadie me veía y aún menos sabía de mi presencia allí. Pero pasado varias semanas, me compre otro repitiendo mi orgía pero esta vez siendo dos los objetos que me proporcionaban placer, repitiendo lo inicial, baño, vaselina y colocación de juguetes, continuando por colocarme a cuatro patas, colocándome como una perrita… y no mejor dicho, ser mi propia perrita. Teniendo que saltar sobrecogida al apagarse la pantalla, pidiendo está que insertará otra moneda sí quería continuar, obviamente eché rápidamente varias monedas más, continuando disfrutando haciéndome un dedo. |