Quiero que te quedes. Decidí entonces irme por el fin de semana a la cabaña de mi mejor amiga en las montañas, quien con mucha confianza me había entregado una llave exclusivamente para mi para cuando necesitara disipar la mente, ya que la había ayudado mucho en problemas que había tenido y que no vienen al caso. ¿Te vas a ir?¡Claro! Ya te he dicho que debo salir de aquí, necesito cambiar de ambiente, siento que me asfixio. Siempre tuve mucha curiosidad de ir a un lugar de esos, pero nunca me atreví pedirle a mi novio que me llevase para que no fuese a pensar que era una loca, ya En fin, fuimos al dichoso lugar, nos sentamos en unas sillas frente a la tarima, que se encontraban en un extremo de la misma. Pensé que nunca despertarías bella durmiente. Entonces se echo hacia atrás y dejo que moviera el carro. |