La lengua de Enrique lubricaba mi hueco para permitir la entrada de uno de sus dedos, cuando vio que yo no tenía problemas en aceptarlo introdujo el segundo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando Enrique se bajó el pantalón y él también mostraba una hermosa verga erecta que buscaba salir del interior. Tendría unos 8 cm de diámetro y estaba húmedo de líquido preseminal. Con una sonrisa pícara se acercó a mí diciendo que tendría que ayudarme a quitarme la ropa. es muchísimo mejor que ir al gymHace un par de meses me encontré casualmente con Enrique, un amigo que hacía mucho tiempo que no veía. m. |