NO pude evitar morderme los labios. Dime ¿Qué quieres que haga?Entonces se quito de encima mío y se acostó boca arriba sobre la cama. Trato de acostumbrarme y cuando enfoco hacia un extremo de la sala, en otro sillón estaba mi novio sentado, con una sonrisa en la cara, sus piernas abiertas y un brazo detrás de su nuca. ¡Pero estate seguro que no eres tu!El semblante del rostro le cambio por completo. En un momento se detuvo a bailar para nosotras, recuerdo que pegó el culo tan cerca de mi rostro que no dude un instante en colocar una ficha de 500 en el tirante de su tanga. Introdujo dos dedos dentro de mi raja. |