Ella obedeció al instante y dándome la espalda, no sé si por timidez, bajó la cremallera, la dejó caer y terminó junto al resto de la ropa igualmente bien doblada. Mira, como te dije siempre he sido muy pasional. La verdad, si no se hubiera sentado y hubiera seguido de pié y algo inclinada con ese culito tentador, enmarcado con las tiras del liguero del corsé, no sé si no me hubiera lanzado a poseerla en ese mismo momento. Puede que yo haya parecido extrovertido y lanzado, a veces lo parezco, pero realmente soy bastante tímido. La verdad es que me hubiera gustado desnudarla yo pero de momento estaba igual o más nervioso que ella y no quería aparentarlo. Sue, me voy a levantar y me voy a ir pero no me voy a despedir. |