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¿ Quieres ver fotos
mas atrevidas?... hablar con ellas en directo... decirles que se
desnuden para ti......
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Lamí y relamí aquel inmenso falo por un largo e
interminable espacio de tiempo, los gemidos de Norman retumbaban en cada pared
de aquel hermoso departamento y quedaban grabados a fuego en cada uno de los
micrófonos que caían sobre nosotros. Aquello era delicioso.
La violencia de sus movimientos me anunciaba que el fin se acercaba. Me
encantaba observar a través de todos los espejos como mi boca era violada
descomunalmente por aquel hombre. Me sentí hembra, me sentí sumisa y deseosa
sólo de satisfacer a mi macho, a mi hombre. Me sentí una como una puta dispuesta
a satisfacer hasta los más mínimos requerimientos de aquel que en ese momento me
hacía sentir mujer.